Tal como lo describe ELLEN MEIKSINS WOOD, "La economía del capitalismo ha invadido y reducido el dominio extra-económico. El capital ha ganado control privado sobre cuestiones que antes eran del dominio público, y al mismo tiempo, ha cedido responsabilidades sociales y políticas a un Estado formalmente separado (...)Es difícil hallar un aspecto de la vida en la sociedad capitalista que no esté profundamente determinado por la lógica del mercado."(ELLEN MEIKSINS WOOD, 2000:324, citado en Ansaldi, 2003)
No solamente el Estado regula el comercio de bienes, sino también el comercio de servicios incluyendo dentro de éstos últimos a la educación. De esta manera, la educación se ha convertido en un mercado, donde para acceder a ciertos tipos de conocimiento se debe pagar, y en muchos casos, una alta suma de dinero.
Otro tema a tener en cuenta son también las restricciones que se aplican sobre las propiedades intelectuales y recursos para el conocimiento, los cuales afectan sin dudas, a la educación y a las políticas educativas. Las formas en las que el ser humano comparte y expresa su cultura debería ser libre, sin restricción alguna. Por el contrario, esas formas de recursos para el conocimiento se ven cada vez más restringidas por causa de la regulación mercantil de cual el Estado es partícipe.
Por consecuencia, nos vemos afectados al "hábito del permiso", tal como lo expresa Lessig: "La regla es que hay que pedir permiso(...) Pasamos de una cultura libre, donde a nadie se le hubiese ocurrido que necesitaba permiso(...) a una cultura del permiso donde uno presuntamente está violando la ley si no logra el permiso seguro." (2005:15)
Este "hábito del permiso" sólo es posible si se prioriza el derecho de propiedad sobre el derecho al conocimiento y a la cultura de todas las personas. Sólo es posible cuando lo que rige es el derecho del dueño como propietario. Todo conocimiento es tratado como un bien privado.Por ende, esto supone un cambio radical en como se vive y se piensa la cultura. También involucra un cambio radical en términos de política y regulación cultural,haciendo de esta manera cada vez mas poderosos a las empresas y provocando así un desarrollo cada vez más veloz de la mercantilización del conocimiento así como también de los bienes culturales.
Estos procesos de mercantilización y privatización del conocimiento implican la restricción del conocimiento y de los bienes culturales, al igual que la restricción de la posibilidad de acceder a ellos, lo que provoca el cercamiento de lo público.
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